Pero cada vez que llega ese día de aniversario, es como un atleta cuando llega a su meta, solo que en ese mismo instante comienza otro reto, cada vez más alto. ¿Recuerdas tu primer aniversario? ¡Lo celebraron muy felices los dos! Así debe ser cada nuevo aniversario: llenos de amor y felicidad porque van rompiendo records, alcanzando metas, rompiendo barreras… Dios los bendice.