solo te conocen dos
los demás están celosos
de no conocer tu amor.
El oído fue el primero
en descubrir el tesoro
le llenaste de entusiasmo
y de pasión, poro a poro
y cada vez que te escucha
se estremece de ilusión
esa voz para mi oído
se ha convertido en pasión
El segundo en conocerte
fue el sentido de la vista
y pensó, no exageremos
vamos a ser realistas
veo una cara preciosa
con unos ojos que brillan
una sonrisa grandiosa
Completan la maravilla
unas piernas elegantes
y un cuerpo despampanante
la vista ha dicho al oído
que se había queda corto
lo que me dijiste es cierto
pero me parece poco.