Miraba tus ojos tan cerca de los míos, te amaba, te hablaba, sonreías y sólo había felicidad. ¡Qué momentos más hermosos eran esos los de aquel sueño!
En la mañana despertaba y no quería no, no quería que te fueses de mi lado, miré mi ventana y rápidamente te escribí estas líneas para contarte que esa noche mágica estuviste conmigo, te pude sentir bien cerca, tanto que hasta podía sentir tu respiración, será cariño mío que tú también soñabas conmigo.