No sé porqué me guardé las palabras, porqué escondí los besos y reprimí las caricias que en mí despertabas. Mis labios sellados no dijeron nada, los «te amo» se ahogaron en mi garganta y fue muriendo el sentimiento que en ti despertaba.
Así, la indiferencia fue apropiándose de cada momento y aunque hoy me duele el alma por cada caricia no entregada, por cada abrazo perdido en el abismo de la desesperanza, escribo estas letras con humilde sinceridad y la ilusión de que tus ojos me vuelvan a mirar y entregarme en tus brazos para no separarnos jamás.
Es San Valentín, que trae consigo esperanzas nuevas, si aceptas mis ruegos y perdonas mis faltas prometo amarte como no imaginas, juntar nuestras manos, unir nuestros labios y vivir este amor por lo que nos queda de vida, tu siempre enamorada.