haya de verse siempre frustada, pues la
esperanza misma constituye una dicha,
y sus fracasos, por frecuentes que sean,
son menos horribles que su extinción.
haya de verse siempre frustada, pues la
esperanza misma constituye una dicha,
y sus fracasos, por frecuentes que sean,
son menos horribles que su extinción.