Ella querìa


Ella quería que le escribiera poemas de amor
con la fuerza de un volcán en erupción:
lanzando versos al cielo
que derritan
las entrañas de la tierra.

Llévame en tu vuelo, me decía,
volemos con pasión,
confundámonos en uno;
yo,
seré el río,
tú, me esperarás sediento mar, apasionado.

El encuentro brutal entre las aguas,
fuegos de todos los colores alumbrarán el acontecimiento.
Joviales danzas vertiginosas de la montaña virgen,
donde las reglas son arcaicas
y la danza cosmopolita de los grandes océanos
sobre la pupila vibrante del deseo

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